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UNION DE ESCRITORES

¿Por qué no existe una Unión de Escritores Dominicanos en Nueva York?

Por Raquel Virginia Cabrera
Publicado en El Universal Press
Octubre 2004, Nueva York

La respuesta a esta pregunta puede ser más sencilla de lo que nos podamos imaginar y es que simplemente la mayoría de los escritores dominicanos en Nueva York no se han dado cuenta del poderoso beneficio que sería aunar esfuerzos para que la literatura dominicana logre trascender.

El poeta y ensayista dominicano Dió-genes Abreu explica: "Los años ochenta fueron de extrema importancia para la literatura dominicana en Nueva York. En el Círculo de Escritores Dominicanos y en el Colectivo de Escritores Dominicanos nos agrupamos dos sectores de la literatura con diferencias que iban desde la concepción sobre el escritor y su función en la sociedad, la literatura como sujeto, la poesía y sus particularidades, lo "culto" y lo "vulgar", hasta las ideologías como forjadoras de las concepciones estéticas del escritor. Ambos grupos se veían con resentimientos. El Círculo rechazaba al Colectivo porque según su apreciación -y resumiendo argumentos-estaba compuesto por muchachos sin formación académica que les imposibilitaba producir "buena poesía". El Colectivo desdeñaba al Círculo por ver sus miembros como "academistas", escudados detrás de tales instituciones como modo de avalar su status de escritores. Hasta ahora la misma división ha persistido..." (Abreu, 1997)*.

Esta situación del pasado no saneada entre nuestros escritores ha nublado la visión de los mismos para poder dejar sus diferencias de lado y lograr una visión más amplia del beneficio que implicaría que no sólo estos dos grupos que formalmente o informalmente están reunidos en los hoy llamados "clanes"** de escritores dominicanos en Nueva York, sino también a los demás escritores que no pertenecen a ningún grupo y que están trabajando de manera independiente.

La denominación de "clanes" se le ha dado a diferentes grupos que reúnen escritores que no van a actividades realizadas por otros grupos. Por ejemplo, existen escritores que no van a actividades realizadas por Daysi Cocco de Filippis en Hostos Community College aunque sean actividades para todo el público como la reciente actividad realizada para conmemorar los 100 años del nacimiento de Neruda, en la cual participaron escritores dominicanos residentes en la isla; otros que no asisten a las actividades de la Fundación Culturarte dirigidos por Jorge Piña y Karina Rieke como las recientes Feria del Libro Dominicano 2004 y el Symposium Sobre Política Cultural Dominicana en Nueva York .

Así mismo, existen otros escritores que no se involucran en las actividades del Instituto de Estudios Dominicanos en City College o en las actividades realizadas por la Casa de la Cultura Dominicana y otros que viven en diferentes condados de Nueva York que no se mezclan con los escritores que habitúan las tertulias del Alto Manhattan como son: El taller de escritoras Camila Henriquez Ureña, Trazarte , el grupo CTM y Miércoles Culturales de Tamboril, exceptuando la tertulia de la librería Caliope usada por muchos de los escritores de los diferentes "clanes" sólo como trampolín a la hora de poner a circular sus obras.

Los escritores dominicanos en Nueva York necesitan de un organismo con una una visión compartida que represente a todos sus sectores y que logre unificar recursos y conocimientos para que sus obras se difundan, pero no solamente a la población dominicana, sino también a la población hispana de los Estados Unidos conformada por una población de 40 millones de hispanos.

En ese mismo sentido, José Alduey, director de la Revista Portada,  nos comunicó en el Symposium de Culturarte, de la existencia de 70 universidades en los 5 estados próximos a Nueva York que tienen programas en español. ¿Qué están haciendo los escritores dominicanos en Nueva York para difundir sus obras en ese mercado? La mayoría de los escritores dominicanos en Nueva York publican sus libros con sus propios recursos desde ediciones de 25 ejemplares usando las ofertas de publicación por demanda y otros llegan hacer ediciones de 1,000 ejemplares como máximo. Estos últimos, que son los más bravos, se arriesgan con quedarse sin distribuir hasta con más del 50% de estos ejemplares porque no existe un organismo que provea los recursos para que estas obras puedan llegar a públicos tan importantes como lo son estudiantes y maestros universitarios interesados en estudiar literatura hispanoamericana o simplemente llegar al 80% de estudiantes del Distrito Escolar 6 de Manhattan los cuales son dominicanos.

En momentos en que el nuevo Comisionado de Cultura Dominicana se está preparando para efectuar programas culturales en Nueva York, es cuando un organismo de escritores dominicanos debiera estar presentando propuestas a este comisionado. Sin embargo, no debemos de limitarnos a la acostumbrada dependencia en las instituciones gubernamentales-culturales dominicanas para la publicación y difusión de nuestras obras. Aquí contamos con numerosos recursos y fondos que los escritores de nuestro país desearían contar, con estructuras que les permitiría a los que residen en los Estados Unidos incluso hasta ayudar a los escritores que viven en la isla para promover sus obras al gran mercado hispano y hasta al mercado anglosajón como lo han logrado ya otros autores dominicanos. Sólo hace falta un poco de buena voluntad e inteligencia para dejar de lado las diferencias y empezar asumir la responsabilidad social que todo escritor dominicano en esta urbe debe de asumir para la difusión de nuestra literatura.

*Dió-genes y Dagoberto López. La Palabra Como Cuerpo Del Delito, 2001. Biblioteca Nacional, Santo Domingo.
** Termino usado por el escritor y activista Héctor Miolan durante una entrevista-conversación con esta autora, para referirse a los diferentes subgrupos de escritores dominicanos en Nueva York.


Copyright © 2005 Raquel Virginia Cabrera.